JOSÉ MIGUEL SUAREZ GIL, EMPRESARIO CORRUPTO

25 septiembre, 2011 at 10:00 Deja un comentario

Economía /

20/09/2011 (21:30 h.)
ASÍ SE COBRÓ LA COMISIÓN DEL SOLAR DE FEDALIME
El testaferro firmaba cheques en blanco a Suárez Gil
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. – CANARIAS AHORA

El ex presidente disponía con talones al portador ya firmados del dinero birlado a sus asociados por la rebaja de la venta de los terrenos de La Ballena.

No había que dejar rastro alguno de la operación inmobiliaria de José Miguel Suárez Gil al frente de Fedalime. El ex presidente de la patronal de la pequeña y mediana empresa de la alimentación había previsto pingües beneficios particulares por la venta del solar de la federación junto al centro comercial La Ballena. Y para ello, el papel de Y.R.G. como administrador único de la mercantil Pe-7 Canarias Macaronésica SL fue clave para no destapar el doble juego del coordinador empresarial.

Fue el testaferro de Suárez Gil quien, en nombre de Pe-7, empresa creada el 1 de marzo de 2005 para cubrir la operación de rebaja del precio del solar de Fedalime y ganar una comisión de 623.172,71 euros, cobró tal cantidad de dinero el 29 de marzo de 2006. Así quedó recogido en un documento oficial firmado, de una parte, por Ricardo Soto Ruiz, en nombre de la mercantil Famyrui Investment SL, y de otra, por Yanis Rivero González, el hombre de paja elegido por Suárez Gil en representación de su empresa Pe-7.

Ambos personajes liquidaron ese día el contrato de agencia que les vinculaba desde el 11 de octubre de 2004, por el cual Yanis Rivero, primero por su cuenta y riesgo y más tarde en nombre de Pe-7, se prestaba a interceder ante Fedalime para conseguir una rebaja del precio inicial del solar, pretasado en 2.416.068,66 euros, según consta en la estipulación primera del contrato de agencia original.

La venta final del solar de Fedalime por casi la mitad de la pretasación fijada en el contrato de agencia permitió al testaferro de la mercantil de Suárez Gil cobrar esos más de 600.000 euros, al superar la rebaja el 45% del precio original, y durante un tiempo el ex presidente de Fedalime dispuso de parte de ese dinero por medio de cheques en blanco firmados al portador por el administrador único de Pe-7, el propio Yanis Rivero hasta que en noviembre de 2008 fue relevado de ese cargo por la esposa del coordinador, Josefina Navarrete.

El rastro de la operación inmobiliaria a espaldas de los asociados de Fedalime llega hasta esa chequera vinculada a una cuenta corriente de La Caixa, abierta en su sucursal de la Fuente Luminosa de Las Palmas de Gran Canaria con la numeración 2200081257, y de cuyo montante fue disponiendo el propio José Miguel Suárez Gil sin tener que recurrir al testaferro para que firmara, cada vez que fuera necesario, el cheque correspondiente.

La vinculación de la operación de rebaja del precio del solar y la cuenta corriente donde se ingresó la comisión ganada a costa del patrimonio de Fedalime queda también reflejada en los movimientos bancarios realizados por el propio Suárez Gil.

El presidente de la patronal dispuso de esa misma cuenta de La Caixa 29.700 euros el 16 de enero de 2006, Socatel, una de las empresas de su grupo familiar, cobró otros 7.500 euros y ese mismo día se sacaron otros 7.000 euros mediante un cheque al portador, según toda la documentación analizada por este periódico.

UNA OSCURA OPERACIÓN DEL ‘COORDINADOR EMPRESARIAL’
Suárez Gil birló más de 800.000 euros a su patronal

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

El ex presidente cameral logró vender un solar de Fedalime y llevarse por detrás 600.000 euros.

José Miguel Suárez Gil, ex presidente de la Cámara de Comercio grancanaria y de la patronal Fedalime, logró birlar a sus socios de la pequeña y mediana empresa de la alimentación más de 800.000 euros durante su etapa al frente de la federación, en una sola operación inmobiliaria a costa del patrimonio de Fedalime, consistente en la supuesta venta de un solar propiedad de la patronal en las inmediaciones del actual centro comercial La Ballena, de Las Palmas de Gran Canaria.

La operación inmobiliaria, a espaldas de sus asociados en Fedalime, fue minuciosamente pergeñada a lo largo de tres lustros, desde que en 1991 la patronal fundada en los ochenta por Suárez Gil percibiera un terreno de 1.250 metros cuadrados en Cuevas Torres, cedido por 50 años por sus propietarios de Decasa y Cruz Mayor con el fin último de construir al final del barrio de Escaleritas la sede social de la patronal de la alimentación.

Con el paso de los años, la construcción del edificio nunca se llevó a cabo por falta de tesorería de la federación para financiar el proyecto, y finalmente, entre abril de 2005 y marzo de 2006, Suárez Gil colocó en el mercado inmobiliario el solar de Fedalime a través de una sociedad interpuesta, percibiendo por ello, por medio de un testaferro, una suculenta comisión de más de 600.000 euros al lograr la venta del terreno.

Además, el entonces presidente cameral también arrancó a sus asociados de Fedalime otros 200.000 euros por unos 300 metros cuadrados de la totalidad del terreno en Cuevas Torres, ya que durante la década de los noventa había logrado segregar esa parcela de la propiedad de la patronal y con diversas artimañas documentales registrarlas a su nombre.

La habilidad de Suárez Gil como coordinador empresarial le permitió, en una sola operación, embolsarse un total de 823.510, 07 euros por la venta del solar, tasado en un principio en 2.416.068, 66 euros, y vendido finalmente en abril de 2005 a la mercantil Tile House Canarias SL por la mitad de su precio inicial, 1.202.024 euros.

Es en esa rebaja del precio de venta de donde el entonces presidente de Fedalime, a través de un testaferro, Y.R.G., logra una suculenta comisión de 601.012,10 euros más otros 30.000 euros a cuenta del IGIC repercutido, por medio de un contrato de agencia firmado con la empresa interesada en la compra del solar de Fedalime, por el cual, en teoría Y.R.G., percibiría una comisión por la reducción que lograra pactar con Fedalime en el precio final de los terrenos de Cuevas Torres.

El acuerdo entre el presunto agente inmobiliario y la mercantil compradora incluía que si la rebaja del precio final era superior al 45% de la tasación inicial de 2,4 millones -como así fue- la comisión a percibir sería un fijo por 601.012, 10 euros, que en el momento de materializarse toda la operación de compraventa entre Fedalime y Tile House SL, pasó a ser un derecho de la mercantil Pe-7 Canarias Macaronésica SL.

Según consta en la abundante documentación consultada por este periódico, Pe-7 Canarias Macaronésica SL, la empresa que hizo la gestión de negociar una rebaja del precio del solar de Fedalime para la compra por parte de Tile House SL, tuvo durante un tiempo prudencial a Y.R.G. como administrador único, pasando a ser en noviembre de 2008 su administradora la abogada Josefina Navarrete, recién casada por esas fechas con José Miguel Suárez Gil. Desde octubre de 2009 es directamente Suárez Gil quien administra esa sociedad.

La operación de Cuevas Torres tuvo un segundo capítulo sangrante también para el patrimonio de la patronal Fedalime -desde la dimisión de Suárez Gil en 2010 su nueva junta directiva anunció uan auditoría para analizar las cuentas internas-. En 1991, Suárez Gil logró un acuerdo de su junta directiva por el cual se le cedían 300 metros cuadrados del total de 1.250 del solar para, según el acta de la asamblea general, “que sea su responsabilidad y decisión el qué hacer en ellos”.

En apenas dos años, aquel mandato de 1991 se convirtió, primero en 500 metros cuadrados en planta construida, por medio de otro acuerdo de la asamblea general de Fedalime de mayo de 1992 y, finalmente, en abril de 1993 en una “cesión del derecho de superficie” a favor de Suárez Gil gracias a un certificado expedido ante notario por su segunda esposa, Amparo López Portales, a la sazón secretaria general de Fedalime, en el que aseguraba que los acuerdos anteriores consistieron en ceder al presidente de la federación esa parcela para su “libre disposición”.

Ya dueño de parte del solar de Fedalime, a su presidente sólo le quedó esperar el momento oportuno para poner en marcha la operación de compraventa con Tile House SL y las gestiones de rebaja de su testaferro Y.R.G.. Alcanzado el acuerdo de venta por 1,2 millones y con la junta directiva a favor de quitarse de encima ese solar, Suárez Gil tuvo un último gesto para la galería: no segregar la totalidad del terreno -suyos eran 300 de los 1.250 metros cuadrados- e incluirlo en el paquete de venta a cambio de 200.337, 36 euros, cantidad cobrada a su propia patronal, que le había cedido esa parcela tres lustros antes “en gratitud a sus gestiones y a través de escritura pública para su libre disposición”.

Economía /

26/09/2011 (13:00 h.)
A COSTA DE SU SOCIO MAYORITARIO EN UNIFRUTTI
Suárez Gil dio un pelotazo de 425.000 euros en Jinámar
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. – CANARIAS AHORA

La segregación de una nave industrial de más de 4.000 metros cuadrados le reportó beneficios personales en el Plan Parcial Reformado del Valle.

Algo más de 425.000 euros fueron a parar a los bolsillos del ex presidente de la Cámara de Comercio de Gran Canaria José Miguel Suárez Gil, en otra operación de ingeniería financiera e inmobiliaria a espaldas de sus socios, esta vez no de una federación empresarial como Fedalime, sino de la mercantil Unifrutti Canarias.

La empresa matriz de los negocios de Suárez Gil en las Islas, propiedad en un 50% de Unifrutti Traders, del italiano Giancarlo de Nadal, y a partes iguales el otro 50% de Juan Armando Rodríguez Hernández y el propio Suárez Gil, contaba en Jinámar con una inmensa nave industrial de más de 4.000 metros cuadrados, dentro del Plan Parcial Reformado del Valle, y la operación a espaldas de su socio mayoritario consistió en la parcelación, primero, y venta después de la nave.

Consta documentalmente acreditado que los socios canarios de Unifrutti, Armando Rodríguez y Suárez Gil, decidieron el 22 de abril de 2003 dividir en tres parcelas independientes la nave 1 de la agrupación de naves industriales A-1 del citado Plan Parcial jinamero, adquirida por la empresa por adjudicación el 8 de marzo de 1999.

A pesar de los reparos indicados por el notario que hizo constar que la finca podría estar en situación de irregularidad al carecer de licencia urbanística, la parcelación se efectúa dando un valor de 210.955, 24 euros a la primera parcela y de 525.000 a la segunda, quedando sin valorar el resto de la nave.

Ese mismo día, los dos representantes canarios de Unifrutti, Rodríguez Hernández y Suárez Gil, firman mediante escritura la venta de la parcela valorada en 210.955, 24 euros al hijo mayor del ex presidente de Fedalime, José Luis Suárez López, que actuó en representación de la empresa Soluciones Canarias de Telecomunicaciones SL, mercantil de la que en la actualidad el propio Suárez Gil es consejero delegado.

La operación no solo consistió en quedarse con un tercio de la nave industrial -en concreto 945 metros cuadrados de superficie construida y dos espacios anejos de 90 metros cuadrados cada uno para aparcamientos exteriores- por el precio previamente estipulado, sino en vender esa misma parcela por más del doble del precio en teoría adquirido por la empresa familiar del ex presidente de la Cámara.

Así quedó reflejado apenas cuatro meses después de la segregación e inmediata venta a su hijo mayor, en otra escritura, de fecha 9 de septiembre de 2003, en la que dos de los hijos de Suárez Gil, José Luis y Alejandro, venden en nombre de Soluciones Canarias de Telecomunicaciones a Promotafe SL, empresa del también ex presidente de la Cámara de Comercio Ángel Luis Tadeo, ya fallecido.

La operación, en tan solo cuatro meses, reportó a la empresa familiar 275.864, 56 euros de beneficio, al vender a Promotafe la parcela segregada por 486.819,8 euros, cuando cuatro meses antes, en teoría la había adquirido por 210.955, 24 euros.

Fuentes conocedoras de la operación dudan de que el socio italiano de Unifrutti tuviera conocimiento ni de la venta de parte de la parcela a una empresa familiar de Suárez Gil ni del valor de la misma, ni por supuesto, la posterior venta por más del doble a un tercero de ese trozo de nave industrial.

Suárez Gil, de todos modos, terminó de rematar la faena de Jinámar cuatro años después, cuando el resto de nave que quedaba a nombre de Unifrutti Canarias después de la segregación, con una superficie construida de 1.312, 50 metros cuadrados, 746 metros cuadrados de altillo y 561 metros cuadrados anejos para aparcamientos, fue vendida por 601.012, 10 euros a Comercial Eléctrica Canarias SL (Coelca).

La última operación, parecida por su doble vertiente a la de Fedalime, debió reportar a Suárez Gil jugosos dividendos, ya que al menos, de esos 601.012, 10 euros, un 25% -en torno a 150.000 euros- debieron ser suyos por las acciones que tiene, todavía, en Unifrutti.

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CASO LIFEBLOOD. CORRUPCIÓN EN EL SERVICIO CANARIO DE SALUD FECAM (FEDERACIÓN CANARIA DE MUNICIPIOS)

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